miércoles, 29 de abril de 2015

Nuestros seres queridos


No sé vivir sin mascotas.
En mi casa hay animalitos desde que tengo uso de razón.
Es más, cuando nací ya había un perro chiquito de nombre Nicki, esperándome para instalarse definitivamente debajo de mi cuna, como guardián de mis sueños.
Siempre hubo mascotas en casa, ellos fueron mis compañeros de juegos, mis amigos de la infancia, mis "hermanos" de corazón.
A lo largo de los años han pasado por casa decenas de animalitos que lloré mucho cuando les tocó partir.
Me hacen sentir como una especie de mamá, son mis hijos del alma.



En Mayo del 2010, llegaron a mi vida dos miniaturas con forma de gato. Más precisamente de sexo femenino.



Hermanitas ellas, únicas dos nacidas el mismo día, no había más gatitos a la vista, solo ellas dos, diminutas y deambulando por los techos de mis vecinos, quizás en búsqueda de su mamá.



Un 25 de Mayo atrapé a la gris y tres días después a la hermanita.



Por nombres les puse Celeste y Azul.



Las hice esterilizar para que no tengan descendientes y poder tenerlas como princesitas en casa.
Me acompañan, me mezclan las lanas, me aman y las amo.



Al igual que Maitena, la perrita que rescaté de la calle cuando la abandonaron al descubrir que esperaba bebés.



Como a mi hermoso Alejo, que llena mis días de belleza gatuna y amor.



Al igual que Lucio, que llegó a casa muy chiquitito con apenas 2 meses.



Y Lorenzo que llegó un par de meses después.



Lo cierto es que no me imagino la vida sin ellos.
Necesito saber que están, que cuando regreso del trabajo están sentaditos en la puerta esperando escuchar mis pasos, que cuando Maitena me ve salta de alegría ensuciándome el pantalón, que los loros al escuchar mi voz gritan para que vaya a verlos y las gatitas se refriegan en mi ropa haciéndome mimos.
¿Cómo resistirse a tanta demostración de cariño?
Todos ellos forman parte de mi familia, de mis seres queridos, son sumamente necesarios para mi alegría cotidiana y como dije antes no me imagino la vida sin ellos, sin su compañía, sin su amor incondicional.

Hoy es el día del animal y les dedico este post a ellos, a mis hijos de cuatro patas y plumas.
Y les envío también un ¡Feliz día! a vuestros hijitos amigas bloggeras, que sé que también tienen hijos con picos y narices frías.

Gracias por existir mascotas, no nos falten nunca.

1 comentario:

Isabel para ALROMASAR dijo...

¡¡Lindos!! Tienes una hermosa familia.
Besitos