Siempre me pasa lo mismo, cada vez que voy por la mitad de un reciclado me acuerdo que no le saqué fotos al antes del objeto en transformación. Y ahí es cuando me digo "qué lastima! no voy a poder mostrarlo como tutorial".
Pensamiento que tuve hoy por la tarde cuando estaba haciéndole un make-up a una vieja caja. Quedó tan renovada que no resistí la tentación de sacarle muchas fotos para mi álbum de reciclados.
Y ahora, viendo que ya es viernes, me doy cuenta que a las seguidoras del Finde Frugal de Marcela, lo que más les gusta es ver el final de los trabajos, lo terminado, lo lindo, lo renovado, lo que ha ganado una nueva vida.
De modo que ahí voy con mi final feliz.
Imaginen una caja en buen estado, con cartón sano y fuerte, pero muy "rozado" por fuera.
Y más siendo de color blanco, con la marca en letras enormes y de fea caligrafía.
¡Había que maquillar urgente!
La forré íntegra con hojas de un viejo libro de partituras.
Para la tapa usé la estampa de una servilleta. No recorté formas, simplemente corté completo uno de los 4 lados y así lo pegué.
Para dar terminación a los bordes pegué una puntilla finita.
Y así quedó la tapa decorada.
Y para finalizar la renovación, sólo pegué una puntilla alrededor de la tapa.
Y nada más. Agregar otra cosa ya era estropear el trabajo.
Soy una convencida que a veces menos es más. Y que las cosas simples son mucho más bellas, elegantes, armoniosas.
¿Qué opinan las chicas del Finde Frugal? ¿Les gusta este final sin haber visto el comienzo?
Les aseguro que la caja era muy fea!!


















































