lunes, 28 de marzo de 2016

Por estos días...


Ando disfrutando de todo.
De las flores de verano que se resisten a marcharse y de los primeros fríos matutinos.


De los árboles que comienzan a marchitarse lentamente y de las tardes aún calurosas.
De las lluvias repentinas y los cielos de colores.


De los trabajos atrasados y de los nuevos proyectos.


De las últimas tardes de mates al aire libre y de las noches cubiertas con una manta.




Todas contradicciones que disfruto a más no poder.
Y sé que el culpable de todo es el Otoño, que me hace ver las cosas de otra manera. Con más calma, con más optimismo, con alegría y brillo en la mirada.
Ay Otoño...¿Como es posible que me enamores de esa manera?.



lunes, 21 de marzo de 2016

Otoño



Al fin ha llegado mi querido Otoño.
Mi estación preferida del año, la que más disfruto y espero
Lentamente todo se tornará de tonos rojizos, marrones, ocres, dorados.
Los paisajes serán de ensueño bajo una lluvia de doradas hojas.
Las mañanas frescas, las tardes cálidas, las noches frías.
Vuelven las ganas de encender el horno, preparar café y chocolate caliente, sentarse al sol, retomar el tejido, taparse con una manta a ver televisión y compartir más momentos junto a la familia al calor del hogar.
Bienvenido Otoño de mi corazón.


"La vida vuelve a empezar
cuando refresca en otoño"
                                                                      Scott Fitzgerald




La fotografía es extraída de Internet. Desconozco su autor.

jueves, 4 de febrero de 2016

El frasco de las alegrías


Uno de mis propósitos para este año, es el de agradecer.
Agradecer más.
Agradecer a la vida. Agradecer a Dios. Agradecer a quienes nos rodean.

El universo tiene suficiente potencial para todos, y si agradecemos, recibiremos mucho más.
Y no me refiero solo a lo material, sino a los afectos, las alegrías, la suerte, las sorpresas del destino, las situaciones que nos tocan vivir de forma inesperada y nos llenan de felicidad y nos preguntamos el por qué a nosotros.
Nunca tenemos la respuesta, el universo nos envió ese maravilloso regalo para que lo disfrutemos y no hay explicación alguna.
Ante eso solo nos queda agradecer, por haberlo vivido, por haberlo disfrutado y para que el universo nos envíe más.


En los últimos días de diciembre, busqué un frasco de tamaño medio. Lo lavé bien, le pinté la tapa que estaba algo deteriorada, y lo adorné con una tira de monedas de cotillón.




 Busqué restos de papeles alegres y coloridos que me quedan de trabajos.
Pequeños trocitos en los que pueda escribir dos líneas.



Y el 1° de enero, escribí mi primer agradecimiento: el de vivir ese día.
Amo el 1° de enero, es mi día preferido del año. Me gustaría que todos los días fueran 1° de enero.



Comencé el año agradeciendo mucho: reunión con amigas, risas, hermosos momentos, regalos sorpresivos de mi madre, encuentro de objetos que no sabía que tenía, llamados de personas que extraño, plantitas que brotaron, una nueva receta que me salio muy bien, objetos que deseaba y pude comprar, en fin, pequeñas situaciones que me sacan una sonrisa.



En el transcurso del año no me voy a acordar de estas situaciones, por eso las anoto, las guardo en mi frasco de las alegrías. Para que el universo me envíe mas.

Para navidad, voy a sacar todos los papelitos y los leeré recordando las cosas lindas que he vivido en el 2016 y que ya no recordaba.
Estoy segura que cuanto más agradezca más recibiré.


Y ahora me voy de visita a la casita virtual de Marcela, a conocer los hermosos reciclados de las amigas blogeras. Son pura inspiración.
Cariños



miércoles, 1 de julio de 2015

Fogata de San Pedro y San Pablo


































Las que son más grandecitas (como yo, jaja), seguramente recordarán las hermosas fogatas barriales que se organizaban en honor a San Juan, San Pedro y San Pablo.

Era normal ya a mediados de Junio, comenzar a juntar ramas, diarios, cajones, yuyos secos, cajas, cubiertas de auto, cartones, etc,. y dejarlos en el descampado elegido para la ocasión, formando una gran montaña.
En ésta tarea participaban todos, grandes y chicos.



Recuerdo que con los chicos de mi barrio y mis compañeros de escuela, íbamos y veníamos todas las tardes trasladando cosas.



Algunos barrios hacían la fogata el 24 de Junio, día de San Juan.
Los de mi barrio, siempre la hacíamos para el 29 de Junio, día de San Pedro y San Pablo.



La parte más divertida, era el momento del armado de muñecos.
Pedíamos a nuestras madres y a toda la familia, ropa vieja y construíamos muñecos con aspecto y gestos divertidísimos.


































Hasta los grandes se entusiasmaban con la confección de muñecos.
Eran hermosos momentos compartidos entre amigos y vecinos.



Lamentablemente, ya no se realizan de forma tan masiva como en aquellos tiempos.
Pero desde hace unos años, en mi ciudad se ha retomado ésta hermosa tradición y cada 29 de Junio, se realiza la gran fogata de San Pedro y San Pablo.

Siempre participé con muñecos y en dos oportunidades, fui la responsable de armar a los santos, tarea que me encantó hacer.
Estos fueron los del 2008.


































Aquí junto a la bruja que también hice y que muestro en la primera foto del post.



Así se veían en la montaña.



Y éstos son los santos del 2010.



Y sí, da un poco de pena cuando los alcanzan las llamas y vemos cómo se queman, pero la alegría de la tradición lo supera.



Y así, quemamos todo lo que no queremos en nuestras vidas.
Que el fuego se lleve todo lo malo.

































El lunes 29, se realizó una nueva fogata y cuando al caer el atardecer se encendió el fuego, los grandes nos sentimos una vez más, agradecidos de seguir disfrutando de éstos juegos de nuestra infancia.



No sé si en otros lugares de mi pais se seguirán realizando.
Quizás las amigas españolas cuenten en sus ciudades con eventos de éste tipo.
Pero les aseguro que es hermoso participar en un acontecimiento que se realiza en familia y con la finalidad de revalorizar nuestras tradiciones.





Hoy quise compartir con ustedes ésta tradición por varios motivos:
PRIMERO: recordar éste evento tan típico de nuestra infancia.
SEGUNDO: demostrar una vez más que sin gastar ni un centavo, se puede ser creativo y organizar un hermoso momento compartido.
TERCERO: rescatar el valor de hacer algo junto a familiares, amigos y vecinos. Todos de diferentes edades, todos con el mismo fin y todos divirtiéndose por igual.
CUARTO: saber si ustedes ha disfrutado alguna vez de una fogata en honor a un santo.
¿Me cuentan?

jueves, 25 de junio de 2015

Deco cumple campestre




Hoy traigo unas fotos de hace unos años atrás, en oportunidad que un tío cumplía 60 años.
Él es un hombre de campo, un paisano argentino, que vive en zona rural, entre animales y mucho verde. Por tal motivo, sus hijos quisieron realizarle un cumpleaños campestre: ambientación rústica, empanadas, asado y baile.
Y me pidieron colaboración para decorar y otros detalles..

Para las invitaciones utilicé papel misionero, fotocopia de una foto del homenajeado, cinta guarda pampa y el resto lo hizo la computadora.


































Decidieron hacer la fiesta en un galpón, con paredes sin rebocar y piso de cemento. Ya desde ahí partió la rusticidad.
La idea inicial era dejar las paredes como estaban, pero después, para evitar que las fotos salieran oscuras, se decidió cubrir con tela hasta la mitad.



Los colores elegidos fueron celeste, blanco y verde. Y comencé por los centros de mesa.
Tenía varias pavas viejas, que uso de macetas, a las cuales pinté en verde, marrón claro y celeste.



Le pegué una fotocopia en sepia del homenajeado cuando niño y coloqué adentro ramas secas.
Hice cortar rodajas de tronco que sirvieron de apoyo y listo.



Hice muchos banderines de papel y el número 60 que estaba en la entrada, era un cartón al que le enrosqué tiras de papel metalizado.



A los costados de la entrada, pusimos fardos, y elementos de campo, como braseros, hachas, recados, troncos, ponchos, damajuanas, mates, etc.



Un panel de fotos del cumpleañero , fue cubierto con un poncho.
A la medianoche, lo acercaron hasta allí y descubrieron el panel.
Eran fotos suyas de niño que él nunca había visto y que tenían guardadas sus hermanos y primos.
Le encantó la sorpresa.



Para el rincón de los souvenirs, coloqué una cortina de tiras de papel y para la mesa crucé un poncho.
Fue el sitio más elegido para sacarse fotos.



La mesita de la derecha, unas horas después estaba que se venía abajo de tantos regalos.



Dos últimos detalles:
Uno: la torta era rectangular, toda blanca y tenía como adorno una pava con un mate.
Dos: cuando mi tío hizo el ingreso, lo recibimos agitando las servilletas celestes y blancas que habíamos puesto en las mesas.
Fue una idea que surgió unos minutos antes y quedó genial. El del cumple se emocionó cuando vio eso y casi se pone a llorar.

Ojalá que algo de lo publicado les sirva de inspiración, aunque los cumples campestres no son muy comunes.
De todas formas, siempre encontramos algo que nos da el puntapié inicial.
En mi caso fue la palabra "campestre". El resto solo fue poner manos a la obra.